Yo decía que en aquellos días pasivos y solitarios, solía caminar dejando eco en las veredas. Veredas rotas, sucias, ajenas y sombrías de las calles que, sin querer, recorría una y otra vez. Miraba hacia cualquier dirección y recolectaba momentos insignificantes, recuerdos gastados y suspiros sin motivos.
Ahora ya no digo nada.
FIN
martes, 12 de enero de 2010
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