Tengo miedo. Es eso. Nada más. Tengo miedo de estar lejos, de estar cerca.
Tengo miedo de los pasos que doy, de los que no quiero dar. De lastimarlo, de matarlo. Que me mate. Miedo de estos días de porquería, de aquel paradero frío triste ajeno. Hablar, por hacer algo. Escuchar, por hacer algo. Llorar, por no hacer nada. Pensar, para olvidar. Olvidar que son días de porquería. Ver(lo) en sueños, todas las noches, todos los mediodías. En todas las risas estridentes y vacías. No ver nada. Huír, explotar, aniquilar. Cualquier cosa. Cualquier cosa a cambio. A cambio de no sentir más los dedos de este mes de porquería cerrándose firmemente sobre mi garganta.
viernes, 14 de agosto de 2009
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1 comentario:
después de tocar fondo
sus dedos aún seguían escavando...
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