miércoles, 11 de febrero de 2009
Noche
Estos días están resultando ser más digeribles que una de esas bolsitas con papitas que suelo comer junto con mis amigas, después de clases. No es que uno haya olvidado por completo aquellas cosas que uno realmente quiere y no quiere olvidar, sino más bien que uno ha comenzado a barrerlas y colocarlas así cuidadosamente debajo de aquella alfombra gastada muy gastada. Y ahí están, susurrándote al oído por las noches, pidiéndote clemencia pero, claro, uno ya está muy ocupada con mil cosas pendientes, uno ya no quiere saber nada porque ahora las cosas parecen estar marchando un tanto mejor. Yo sólo pediría una cosa. Que la insensibilidad regrese de su largo viaje y me corone de una vez por todas. Yo sólo quiero seguir mirando por mi ventana. Contarle que ando mirando por mi ventana. Contarle que la noche está calmada. Que ya no hay carros ni gente ni perros. Sólo es su voz contra la mía... es su usual aliento gritandome en silencio que todo irá mejor.
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1 comentario:
hermoso... hermosa...
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