lunes, 5 de enero de 2009
Do
Ayer andaba con una pesadumbre poco común. Algo así como una pesadumbre de "domingo" al que había que agregarle la odiosa palabra "calor". Entonces quedaría algo así como "caluroso domingo" o "calor de domingo" pero como odio los eufemismos diré que ayer fue un "domingo de mierda" y punto. También debo decir que ayer, después de muchísimo tiempo, me senté frente al teclado que me obsequió mi padre hace 7 meses más o menos. Me quedé mirándolo, dudándolo.. pobrecito, hace tiempo que no lo limpiaba y estaba cubierto de un polvo bastante denso y gris. No diré que hasta estaba cubierto con telarañas porque eso sería exagerar (con la loca manía que tengo de exagerar las cosas) No pensé más y lo prendí. Sentí mis dedos inertes y congelados pero aún así los puse despacito despacito en cada una de las teclas blanquísimas. Me sentía frustrada porque quise recordar algunos de los acordes que había estado practicando hace mil años y sólo logré recordar tres. Mis dedos comenzaban a moverse solitos y entonces pensé que no necesitaba ningún acorde. Sabes? No me parece justo... nada justo que tú seas cada una de las notas que necesito. Tus recuerdos son los acordes que me hacen soportar los pesados domingos de cada maldita semana..
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2 comentarios:
Qué ameno que vuelvas a escribir, después de todo no son todas malas noticias :D
G.L.
bonito do_lor de pecho tenes...los malestares son acicates que ayudan a descubrir la cebollita que llevamos dentro...
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